a veces tan solo, que hasta dentro mio me siento terriblemente solo y desconozco que soy. Qué terrible esta penuria que desconozco, terribles ondas de sonidos que me saturan a ese vacío. Quisiera, quisiera, para qué.
Y con quién hablo, con quien comparto el amor y el pesar de vivir. Mejor conmigo mismo, tragar el dolor y convertirlo.
En tu palma me haces cenizas y mi cerebro es una masa de plastilina, ay, ya no. Quiero el reflejo de mi ansiedad y lo qué me toca de andar por ahí. Sí, estar en habitáculo buscándome, eso, la meta de encontrarse a sí mismo y entenderse. El sol calienta a quien intenta verlo, lo mismo la lluvia que moja al más valiente, y la triste mente es un loop de culpas inventadas.
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