besos tuyos, son como hierro afilado que me sangran
y ¿qué pudiese hacer?
no sé bien.
todo parece reflotar y aún así
el dolor contenido, no entiendo:
mis labios son quebradizos
de tanta ígnita ansiedad en mi alma.
ay, cuánto seguirá el sufrimiento
y los días que pasan raros,
esperando a que se acaben
y sin saber cuándo.
abrázame, por favor,
y mis dedos buscarán sentidos,
mis dedos son el núcleo de mi sentir
mientras decaigo eterno.
recuerdo el confort de tus brazos
aunque, en realidad
mis emociones no eran fuertes,
si no efímeras.
pero el calor de los brazos
y la ternura de tener ambos cuerpos
en una unidad de nido,
mientras las penas se achican.
Ah! pero ahora tan solo,
con una aguja en el pecho
que no se entiende,
y la cabeza es un remolino.
ya te habré visto en mis sueños,
¿pero, cuáles?
tan sórdido es entender la realidad
y la mente es un hechizo mal hecho.
una catastrófe es llegar a la almohada
y verme desnudo en alma,
para qué quisiera eso,
mientras lo corroído carcome horrible.
una catarsis mágica en tormentas,
la quema rumiante y el explicar,
saber que un impulso triste me lleva esclavo,
y no debería.
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