los eternos trastornados,
trasnochados y llorando silenciosos
ay, y sí, me veo ahí.
lloro sangre en mis pupilas grises
cuánto dolor sin reparar,
cuánta sangría en el corazón
y mi alma es un escupitajo mal escupido.
Las sombras abren las heridas,
la oscuridad las sala, indiferente.
Un compás irregular soy,
pero inclinado al olvido subterráneo
y mientras las horas pasan,
los momentos declaran cansancio
y los aplastantes químicos no sirven,
mientras me desangre en pensamiento:
en luz artificial;
en recordar pasado idealizado;
en sentirme una mierda;
en tratar de sentir caricias
y recordar que vuelvo hacía lo mismo.
Mejor me consiento yo mismo,
y siento el placer que me cercena
el hoy,
quiero placer sin miramientos
pero siempre que sea yo mismo.
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