desgraciado, aterrado en una isla,
y buscando el vacío de las raíces
que me contemplan tácitas
y ascetas de inspiración.
me ahogo en mi desesperación
y se cuela el humo en mis ojos,
la llanura de sentir pesos
y esperar que se liberen en sonidos.
rallada la pena en recuerdos,
increíble como pasa todo
y permanece como un núcleo,
buscando confort innecesario.
las campanas que polinizan
y los halos de luces, cegan
al pobre idiota que no entiende
y trata de entenderlo como armonía.
cómo me besas, apasionada,
en tu extravagancia y yazgo,
resplandecido por lo inerte
y mejor me acaparó en silencio.
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