hay rosas desnudas en mi corazón, un miedo ulterior al qué pasará. Soy como un descarte, en el fondo de lo que siento, siento tener una herida con curita. Quizás el cansancio y agotamiento del día me afecta, que sobresalten las dudas y el sobrepensar. Creo que ser preso de la fantasía de mis ánimos y mi viscitud, trato de ignorarlo y dejar que el tiempo vaya siendo juez de mi progreso.
Con continuación sigo escribiendo, haciendo, creando y volando mi mente hacía nuevos mundos, confiado en las capacidades metafísicas. Los ojos deben dar su vuelta y ocultarse ante tanta sensibilidad, huir en reposo, y dar, bríoso con nuevas expectativas y colores. Los días me son confiados a nuevos panoramas, ante el desequilibrio y ante las penurias, sé que existe una primavera y debe ser consagración. Detrás hay un camino de plantas, árboles y organismos que desarrollan lo que desconozco; es el objetivo desconocer menos para así tratar de vivir por algo.
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