viviendo un sueño antigüo:
los recuerdos, momentos
ya olvidados que revientan todo
y la húmeda caricia que resonó.
todo momento es un volver,
hacia donde no existía nada
y se resolvía vivir como amoeba;
desgranado amor que se decae.
mis manzanillas son un fulgor desvanecido,
y los dedos son martillitos esperanzadores
entre tanta desolación de mi mundo.
no te me vayas, ni acerques, ni me toques;
en la desidia de mi sentimiento,
que flota en una marea de placer discreto y ausente.
las lilas que brotan de cabellos medievales,
arruinan lunas campestres
y en la ambrosía del recuerdo
yazgo desnudo en alma hacia el viento.
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