Camina mil caminos sin realmente recorrer alguno. Su rostro parece una figura abstracta que se aleja y se acerca a nada realmente. Y simplemente él sabe ese sentimiento que bien adentro lo lleva y lo define, y lo castiga eternamente.
Cuando una mirada se cruza con la suya, la indiferencia lo toma por completo mientras en su interior llora por cariños. Nada ni nadie lo comprende en su totalidad: pero sabe que las flores y el viento lo acompañan suavemente para la eternidad. Así es el solitario, aquél que juega con su mente y que sabe que no está del todo solo mientras un intrínseco fuego siempre lo impulse.
12, oct de 2022
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