brioso río que sumerges los pensamientos,
en una brisa impoluta de sonidos calmos
y la maldad del humano cala,
deshecho, abierto en mis ojos.
sabrías cuánto te busco,
te identificas, te persigues
y yo no entiendo qué busco,
sólo temo de pensar en el final.
ostinatos religiosos de dukha
y la búsqueda vana, donde la preocupación
es la clave de mis punzadas:
harteras, rígidas en días que no terminan jamás.
sabrías de las arboledas que me miman,
la sombría alegría de vivir ad naturam
y siendo el beso que se dio,
la necesidad del abrazo de almas.
Terrones de espumosa calidez,
donde la fantasía se convierte en realidad
en texturas sonoras que resuelven
mi existencia, la locura de querer pasiones idealistas.
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