las cosas se suceden y va pasando la vida, pero se mantiene ese dejo de tristáceo interior. el sentido práctico contra el del sensible. nunca llegarán a ponerse de acuerdo.
Algo me voy equilibrando mentalmente, hay un optimismo, una esperanza de que venga una ola de cambios. Aunque sea atravesado por lo que está adentro mio. ya no sé si es mio, artificio inexistente o piedra del camino. Lo que sé es que va a estar ahí de alguna forma. un peso oculta que tira para atrás.
Me sale un sol entre tanta penumbra que atravesé, y eso creo sentirlo, refrescado por la búsqueda de la tranquilidad y la armonía.
Dejar atrás la basofia del pasado, aunque el dolor esté y sea real, debe ser tomado como el ente de donde se genera todo lo que hacemos. Partir de ahí y suprimir las riendas que nos aten hacía lo mismo, una y otra vez.
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