estar acostado y pensar en nada, estar ahí y no entender bien las cosas, buscando serme. ¿cómo podría estudiar así? realmente no me importa mucho. La idea es no darle importancia, que las pirámides se hagan mitología y que no importe esta realidad o aquella. Realmente estoy tranquilo, como si el tiempo me esperara y el día se hiciera como un puente a mi imaginación. Los bosques son refugios, los árboles y las flores son reflejos de nuestra bondad y encuentro con la belleza.
A veces pienso en Eso, a veces me pone mal, otra vez simplemente lo recuerdo con curiosidad impoluta. Qué linda es la ataraxia de no estar tan atado a lo demás, y confiar en la ventolera del tiempo que arregla tanto y transforma el dolor. Sabrías que en mi desorden, en mi desatención, existe el candor de una inocencia absurda. Disfrutando la esperanza de no importar tanto la materialidad de los embaucadores sentimientos, y de las personas que son figuras que no interesan tanto; la naturaleza enseña a observar sin juzgar, pero para eso se necesita caminar y respirar lo que otras cosas polucionan consciente e inconscientemente.
Me doy cuenta que busco la caricia ajena, la sensualidad de tocar mi piel: ¿es mi sentido más tranversal el del tacto? quizás que sí, y me reconforta en mi serenidad de espíritu.
"quererlo todo es pobreza" leí por ahí, y me reflexiono en el futuro, en lo que le pasa a la gente, en lo busca, en lo que sueña, en lo que se frustra y tan poco el presente del verdor de sentir tanta perfección alrededor. Quererlo todo no es la idea, pero pobreza es tan relativo: ¿debe ser alguien tan rico o tan pobre para Ser? la verdad que no interesa, solo la tranquilidad de estar en armonía con uno mismo, lo demás viene y va, y son sustentos de la vanidad de vivir y tratar de alejarnos de la madre de todo: la naturaleza viva, muerta y real.
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