River man, debo de decirle lo poco que sé de todo. No sé si se lo diré; los cambios, que sabe perfecto como son y como afectan. Las memorias desvanecidas que abrasan la furia de la suavidad.
Hoy florecieron las ciudades, se abrieron puertas hacía la naturaleza, el olor se lucidaba en donde no podía: mi nariz tapada.
Los arpegios como texturas atrapadoras son envolventes y como cunas mecen la realidad pesada, y aburrida.
El para siempre es una oración vacía, si todo está sujeto a un tiempo perecedero y cruel, a los recuerdos que alguna vez fueron goce y dolor al mismo tiempo.
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