Esto es un diario, sin oyentes, que suena a catarsis y a liberación.
Las ideas vienen y se van, austeras, desordenadas. El mañana fático, que me asusta tan dentro de mi, pero renace con ígnito valor.
Zozobra de pianista, escucha constante de sonoridades que derriten el tiempo y lo silencia en mentales delirios de musicalidad.
Te denuncia la noche, los seres y las sombras; se encoge la pena y se amasa con palabras. Siento ser la causa, el desencanto y el porqué, una carga profunda y respetuosa frente a la que debo ordenar. Las flores guían las heridas y conducen a la naturalidad de su desconocimiento: aceptar que es el presente que ahoga persistente como facón en refilón, pero sabio para bifurcar las decisiones de un posible mañana.
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